Thomas Müller, de 35 años, exjugador de 17 temporadas con el Bayern Múnich, debutó ayer con los Vancouver Whitecaps en un partido que terminó 1-1 contra el Houston Dynamo.
Su entrada al campo ocurrió en el minuto 61, recibiendo una ovación atronadora de los 26,031 espectadores presentes en el BC Place. Apenas unos minutos después de ingresar, Müller tuvo una jugada destacada: lanzó un disparo desde el borde del área que terminó siendo invalidado por fuera de juego, esta acción mostró su deseo de influir desde el primer segundo.
Brian White abrió el marcador con un penalti al minuto 6, marcando su 13.º gol de la temporada. En el último minuto, Artur empató para Houston con un remate que superó al portero Takaoka, sellando el marcador final de 1-1.
El club vendió todas las entradas disponibles, generando una atmósfera vibrante y cargada de emoción desde antes del pitazo inicial. Los Whitecaps dominaron ligeramente los disparos (15-11) y también llevaron la ventaja en los intentos a portería (3-2).
Este debut no solo marcó la llegada de una superestrella a Vancouver, sino que también simbolizó un antes y un después para el club. La presencia de Müller trae una inyección de experiencia, prestigio e ilusión para lo que resta de la temporada.
El debut de Thomas Müller con los Whitecaps fue mucho más que un simple ingreso al campo: fue un evento cargado de emoción y expectativas. Aunque el partido culminó en empate, su irrupción, las ovaciones del público, y su estilo característico dejaron una impresión imborrable en todos los presentes. Cada pase, cada movimiento suyo fue observado atento, con la esperanza de que esta nueva etapa lleve al club a pelear por grandes logros.